Sobre el blog

La prueba de lo ajeno es, en muchos sentidos, otro de tantos blogs sobre traducción. Sin embargo, no pretende ser una bitácora de referencia, ni un manual, ni tampoco un diario personal sobre la traducción. Nace con el objetivo que su propio nombre indica: explorar territorios ajenos. A pesar de ello, no es un blog sin rumbo: pretendo aportar información interesante, que ayude o dé a conocer textos, historias, conceptos y recursos útiles para otros traductores y curiosos. Si es que yo, una noob total, puedo hacer tal cosa sin morir en el intento.

¿Por qué La prueba de lo ajeno? El nombre y el concepto me llamaron la atención al instante. Se trata de la traducción del título de una obra de Antoine Berman, L’épreuve de l’étranger: un ensayo sobre la cultura y la traducción en la Alemania romántica, que trata la pluralidad y la diversidad de las lenguas y, sobre todo, el deseo de traducir tan vivo en aquella época. Existe una continuidad en las obras de Antoine Berman que se refleja en el título de sus libros posteriores: un ejemplo, La traduction et la lettre ou l’auberge du lointain (literalmente, La traducción y la letra o el refugio de lo lejano). Esa continuidad responde a un objetivo: la lucha contra lo intraducible. Por todas esas cosas esto es La prueba de lo ajeno: por mi deseo de traducir, por nuestra esperada y utópica victoria de lo traducible ante lo intraducible y porque verdades las hay diversas y es necesario escucharlas todas.

Descubrí este libro gracias a un texto que transcribe tres conferencias de Paul Ricoeur recogidas bajo el título Sobre la traducción y que cayeron en mis manos gracias a la que fue mi profesora de Introducción a los Estudios Literarios,  Noemí Acedo, que, además de regalarnos un montón de clases interesantísimas, sorteó varios ejemplares de revistas y artículos el último día. A mí me tocó este y no podría haber tenido más suerte.

En francés «mise à l’épreuve» significa «puesta a prueba», según el propio Ricoeur, «de un proyecto, un deseo, una pulsión: la de traducir». Y por eso estoy aquí. No me queda más que decir: «salut, et encore merci pour le poisson».

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